Pocas cosas en la vida son tan constantes como el cambio, y es que al pasar los años nuestro entrono evoluciona y al adaptarnos seguimos creciendo. Es por eso que Adán Jodorowsky se ha despojado de toda máscara. Atrás quedan los tiempos de El Ídolo, o de Adanowsky, Adán retoma su nombre de pila para obsequiarnos la faceta más desnuda y auténtica de su carrera musical.
Tras un largo periodo de extravío espiritual, Adán conoció a una mujer que él mismo describe como “su sanadora”, lo cual se convertiría en el punto de inflexión que daría un vuelco completo a su perspectiva de la vida:





