Si el documental Supersonic (2016) fue la inyección de adrenalina sobre cómo se construyó el mito, Oasis: Don’t Look Back in Anger (2026) es la catarsis emocional que la generación millennial necesitaba para sanar.
Dirigido por Dylan Southern y Will Lovelace, y con guion conceptual de Steven Knight (Peaky Blinders), este largometraje registra la monumental gira de reencuentro Oasis Live ’25 tras 15 años de separación. Lejos de reabrir heridas o morbos sobre la famosa pelea de París en 2009, la cinta hace honor a su título: mira hacia adelante, celebra la madurez y pone el foco en lo que la banda significa para su público.
“No se trata de saldar viejas cuentas, sino de entender por qué sus canciones terminaron siendo el fondo musical de nuestras vidas.”
Lo que la hace imprescindible
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La primera entrevista conjunta en 20 años: Ver a Liam y Noel Gallagher compartiendo encuadre de nuevo, con un humor sardónico pero evidentemente más zen, vale cada segundo. Hay un respeto mutuo reencontrado que resulta casi terapéutico.
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El fenómeno del público: El documental trasciende la tarima para retratar a los fans: desde millennials que vivieron su juventud con el Britpop hasta las nuevas generaciones a las que les heredaron ese gusto.
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Acceso total e imágenes en IMAX: Desde la tensión de los primeros ensayos hasta la escala multitudinaria de sus estadios, la cinematografía te sumerge en la marea humana de los conciertos con un sonido demoledor.
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